viernes, 13 de noviembre de 2015

Algunas frases

Día gris, lluvia y frío. Una hermosa combinación para encerrarse en la cueva, leer, escuchar música, tomar algo calentito (té, café, mate son buenas elecciones) o dormir la siesta, como la gran mayoría de la gente, que esta soltera y no tiene con quien cucharear, claro. Yo no hice ninguna de esas... bueno, si las dos primeras, pero yo me dedique pura y exclusivamente a ordenar la pieza o por lo menos eso intenté, hasta que me encontré un paquete de puchos resguardado bajo una montaña de ropa acomodada y para mi sorpresa tenía un cigarrillo solitario que me estaba mirando con amor y reproche por haberme olvidado de su existencia. Como era de esperar, salí con una sonrisa al patio, busqué el encendedor en mi bolsillo, no estaba, tomé prestado el de la cocina y ahora si, me encaminé al pasillo a fumarlo. 
 Al prenderlo y recibir con ansias la primer bocanada de humo, perdí mi mirada en el atado, puntualmente en la parte trasera inferior, donde se encuentran esas imágenes que nos informa de las consecuencias, que quienes fumamos en su gran mayoría ignoramos, que potencialmente podríamos padecer en un futuro lejano o no quizá no tanto. Porque lo único que querés es fumar un pucho y punto, importa ese cigarrillo que pende de la comisura de esos labios fumadores. ¿Fumadores pecadores? Mis calzones...
 Por otro lado, para los no fumadores, ese atado es un cóctel letal de filtro, papel, tabaco, nicotina y vaya uno a saber que más. Una pequeña caja de cartón o papel, envuelta en plástico, que contiene entre 10 y 20 porciones de algún futuro cáncer, enfisema o cualquier enfermedad degenerativa que afectará a nuestros pulmones y por consecuencia, el resto de nuestro cuerpo aniquilándonos lenta y dolorosamente por dentro, poniendo en peligro nuestra vejez.
 Pero, mientras aspiraba ese bendito humo tóxico, como hace unos 7/8 años, me di cuenta de porque, al igual que mucha gente, elijo día a día seguir fumando. Uno no compra un simple puñado de cigarros, compra esa hermosa sensación de tranquilidad en cada calada, 5' de calma (o 3 si son muy nerviosos), son pequeñas dosis en barra de paz y eso es lo más importante para mi...

martes, 3 de noviembre de 2015

#MartesAMano 03.11 aka freedom!


2 am, 03.11.15

Mientras termino mi segundo té nocturno y me pierdo en algunas melodías desconocidas para mi oídos, cortesía de spotify y su playlist "descubrimiento semanal" (el cual admito que escucho más por curiosidad que otra cosa, porque rara vez acierta con mis gustos...), el aleatorio me sorprende con la frase, transcrita por su servidora, al comienzo de este post.
 Si bien para el resto de los mortales es una simple frase de una canción cualquiera, cosa que para mi hasta hace no mucho también lo era (no voy a negarlo), sentí como de alguna extraña manera encajaba con el rompecabezas que me tiene hace varios meses en vela, como si esta fuese la pieza final que tanto anhelaba, como esa bendita señal que buscaba desesperadamente. así que, opté por tomarlo como tal y eso automáticamente me llevó a un pequeño detalle, o más bien una gran revelación que olvide por completo durante todo este tiempo: estoy mejor así, sola, tranquila, L I B R E !, un momento, en todo momento fui libre y yo solita me estaba atando como una boluda, ¿pueden creerlo?.
 Disculpen mi sinceridad, pero realmente no puedo evitar mirar al techo y reir como una loca, estoy riendo y llorando de felicidad, todo al mismo tiempo, por primera vez en meses, una genuina sonrisa estampada en mi cara un tanto adormilada y adolorida, producto de tantas carcajadas.
 Ahora, hablando en serio, no me estoy dando por vencida, no me mal interpreten, es simplemente tener la madurez suficiente y aceptar que las cosas no siempre salen como una quiere/espera, por más horrible, temible y doloroso que sea, porque la verdad es... es... que de todo lo malo algo bueno surge.
 Y si, me duele esto, soy tan humana como cualquiera, pero este dolor no se compara con las noches de insomnio pensando como estará, el comerme la cabeza se convirtió en rutina, estas y otros tantos hábitos, bastante insanos si vamos al caso, se estaban apoderando de mi y se perfectamente que ni él debe saber siquiera UNA de tooooooooodas estas cosas y si les soy brutalmente honesta, creo que le chuparía soberanamente un huevo, porque si no le importó en su momento, ¿por qué ahora?.
 Por último, si bien pese a todo esto sigo sintiendo lo mismo, pero no voy a lastimarme más, ya no... me amo lo suficiente y en mi vida, soy prioridad, como debe ser, como siempre tuvo que haber sido.